Descubren la posible fuente del oro en el universo a través de explosiones cósmicas

Un equipo de científicos de la Universidad de Columbia, con el apoyo de la NASA y la ESA, ha realizado un descubrimiento que podría cambiar nuestra comprensión sobre el origen del oro en el universo. Según han informado, estas investigaciones apuntan a que las violentes explosiones cósmicas provocadas por estrellas de neutrones con campos magnéticos extremos, conocidas como magnétares, podrían ser responsables de la formación de este metal precioso.

El universo, desde sus primeros momentos tras el Big Bang, contenía principalmente elementos ligeros como el hidrógeno y el helio. El oro, junto a otros metales pesados, ha sido un misterio persistente en la astrofísica, ya que su origen exacto no ha sido del todo esclarecido. “Es un rompecabezas divertido que en realidad no ha sido resuelto”, ha declarado Anirudh Patel, estudiante de doctorado y autor principal del estudio.

Las explosiones de magnétares y su impacto en la creación del oro

Tradicionalmente, se pensaba que el oro se formaba a partir de colisiones de estrellas de neutrones, pero estos eventos son demasiado recientes para explicar la existencia del oro en las primeras etapas del universo. La investigación sugiere que los magnétares, por su naturaleza extremadamente densa —una pizca en la Tierra pesaría mil millones de toneladas—, podrían haber proporcionado el entorno necesario para la creación de elementos pesados como el oro.

Cuando un magnétares erupciona, libera enormes cantidades de energía y radiación, expulsando material de su corteza. Esto crea condiciones en las que los elementos pesados pueden formarse. A través de un análisis de datos históricos, el equipo ha calculado que estas explosiones podrían ser responsables de hasta el 10% de los elementos más pesados que el hierro en toda la galaxia.

El papel de los archivos de la NASA en el descubrimiento

El descubrimiento surge de un análisis de datos que casi habían sido olvidados. Eric Burns, astrofísico de la Universidad Estatal de Luisiana y coautor del estudio, explicó que la clave estaba en revisar datos del satélite INTEGRAL de la ESA, correspondientes a una erupción de magnétares detectada en 2004. Esto pone de relieve la importancia de estudiar las explosiones más extremas del universo, ya que la detección de rayos gamma coincidía con los modelos de investigación construidos por el equipo.

Este hallazgo no solo resuelve una intrigante cuestión sobre el oro, sino que también abre nuevas vías para entender la formación de elementos pesados en el universo. La investigación en este campo podría tener implicaciones significativas para nuestra comprensión del cosmos y la materia que lo compone.