La estimulación cerebral profunda reduce conductas autolesivas en niños

Un ensayo clínico de fase I ha demostrado que la estimulación cerebral profunda en el núcleo accumbens podría ser efectiva para reducir las conductas autolesivas en niños con trastorno del espectro autista (TEA). Este estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Toronto, se ha publicado en la revista Science Advance y ofrece nuevas perspectivas sobre el tratamiento de estas conductas, que afectan a un subgrupo significativo de esta población vulnerable.

El ensayo incluyó a seis niños y se corroboró mediante modelos de ratón. Los resultados indican que la intervención no solo mejoró la conducta de los participantes, sino que también provocó cambios estructurales y de volumen en los circuitos neuronales involucrados en el TEA. En particular, se observó una disminución en el acicalamiento excesivo, una conducta autolesiva común en estos casos.

Impacto de la intervención en la conducta y la estructura cerebral

Algunas personas con TEA presentan conductas autolesivas como resultado de una disfunción en sus circuitos corticoestriatales. Estas conductas son especialmente resistentes a las terapias convencionales, afectando a cerca de una cuarta parte de los niños diagnosticados. La estimulación cerebral profunda tiene el potencial de abordar estas conductas desde un enfoque neurobiológico, modulando la actividad de las redes neuronales implicadas.

Los investigadores encontraron que la estimulación eléctrica del núcleo accumbens no solo disminuyó las conductas autolesivas, sino que también indujo cambios morfológicos duraderos en los circuitos neuronales de los niños. Estos cambios se tradujeron en mejoras conductuales significativas, sugiriendo un vínculo directo entre la intervención y el bienestar del paciente.

Implicaciones para el tratamiento de niños con TEA

Los hallazgos del estudio son prometedores y proporcionan un marco mecanicista fundamental para optimizar los resultados en una población extremadamente vulnerable. «Estos resultados son un paso importante hacia el desarrollo de terapias más efectivas para los niños con comportamiento autolesivo», concluyen los investigadores. Con el avance de la investigación en este campo, se abre una nueva puerta hacia la esperanza para muchas familias que enfrentan el desafío del TEA y sus complicaciones asociadas.