La inspiradora historia de Santina, una niña refugiada en Uganda

En el asentamiento de refugiados de Rhino, en Uganda, la historia de Santina, una niña de trece años que huyó de la violencia en Sudán del Sur, se erige como un ejemplo de superación y determinación. A pesar de los desafíos que enfrenta, incluyendo una grave afección de salud que ha afectado su desarrollo físico y cognitivo, Santina sigue adelante en su búsqueda de una educación inclusiva y de calidad, apoyada por un programa financiado por Education Cannot Wait (ECW).

La vida en el asentamiento no ha sido fácil para Santina, quien llegó a Uganda junto a su madre y seis hermanos. Desde los seis años, ha luchado contra los efectos de una parálisis que le impide moverse con normalidad. Su madre recuerda cómo una fiebre alta cambió drásticamente la vida de su hija, dejándola incapacitada para realizar actividades cotidianas. A pesar de estos obstáculos, la determinación de Santina por aprender nunca flaqueó.

Un programa que transforma vidas

Hace cuatro años, Santina comenzó a asistir a una escuela primaria situada a dos kilómetros de su hogar. Gracias al apoyo de Humanity & Inclusion (HI), en colaboración con ECW, ha recibido materiales didácticos diseñados para mejorar su experiencia de aprendizaje. Esta iniciativa forma parte de la subvención First Emergency Response de ECW, que busca proporcionar educación a niños refugiados en situaciones de crisis.

Los recursos proporcionados incluyen libros, lápices, pinturas y juegos, todos orientados a fomentar su confianza y habilidades educativas. «Lo que más me gusta es escribir y leer. También disfruto jugando al fútbol con mis amigas», comparte Santina, quien ha logrado recuperar movilidad en su mano izquierda, un avance significativo que le permite participar más activamente en la escuela.

El apoyo de un equipo de terapeutas ocupacionales y fisioterapeutas ha sido crucial en su desarrollo. Santina ha aprendido a realizar tareas diarias de manera independiente, como vestirse y utilizar el baño. Actividades como garabatear y pintar le han ayudado a mejorar su motricidad fina y coordinación. «Puedo ir a cualquier parte de la escuela sin ningún problema», afirma con orgullo.

Un futuro lleno de esperanza

En su escuela, los profesores se han mostrado receptivos a las necesidades de Santina, asegurándose de que se siente en la primera fila para que pueda ver la pizarra y proporcionándole materiales adaptados a su situación. Uganda, que alberga la mayor población de refugiados en Africa subsahariana, enfrenta enormes desafíos en la prestación de servicios básicos, pero la historia de Santina destaca la importancia de la educación inclusiva en medio de la adversidad.

A pesar de las barreras, Santina sueña en grande. «Quiero continuar mi educación hasta la universidad si puedo. Quiero ser pastora en mi comunidad», expresa con esperanza. Su trayectoria es un testimonio del poder de la resiliencia y la convicción de que cada niño merece la oportunidad de prosperar, sin importar las circunstancias.

Desde 2017, Education Cannot Wait ha colaborado con diversos socios para ampliar el acceso a una educación de calidad para niños refugiados y vulnerables, implementando intervenciones que abarcan desde la salud mental hasta el apoyo psicosocial y la promoción de la igualdad de género.

La historia de Santina es solo una de las muchas que reflejan cómo, a través del aprendizaje y el apoyo adecuado, se puede abrir un camino hacia un futuro mejor, a pesar de las adversidades que la vida presente.