La mitad de los bipolares desarrollan adicción a sustancias

El 26 de septiembre de 2023, durante las IV Jornadas de Patología Dual y Adicciones en Canarias, el psiquiatra del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, César Cárdenes, reveló que aproximadamente el 50 por ciento de las personas con trastorno bipolar desarrollan a lo largo de su vida un trastorno por uso de sustancias, incluyendo alcohol y cannabis. Esta cifra es alarmante si se compara con la población general, donde la prevalencia de adicciones ronda el 10 por ciento.

Cárdenes explicó que las personas con este trastorno tienen entre dos y tres veces más riesgo de desarrollar adicciones. Muchos recurren a estas sustancias como forma de automedicación, aunque esto puede empeorar su evolución clínica a medio plazo.

La relación entre el trastorno bipolar y las adicciones

El psiquiatra destacó que la relación entre el trastorno bipolar y las adicciones es bidireccional. El consumo de ciertas sustancias puede, de hecho, incrementar el riesgo de un primer episodio maníaco, especialmente en personas vulnerables. Por ejemplo, el uso de anfetaminas y/o cocaína puede multiplicar entre dos y cinco veces el riesgo; mientras que el consumo de cannabis, particularmente en usos intensivos con alto contenido en THC, se asocia con un triple riesgo de presentar un episodio maníaco y un inicio más temprano del trastorno.

En términos de prevalencia, el alcohol y el cannabis son las sustancias que más frecuentemente conducen a la adicción en personas con trastorno bipolar. Según Cárdenes, hasta un 30-40 por ciento de estos pacientes presentan un consumo problemático de alcohol, y entre el 20-25 por ciento hacen lo propio con el cannabis. En tercer lugar, se encuentran las sustancias estimulantes como la cocaína y las anfetaminas, aunque su uso es menos frecuente, se relacionan con una mayor gravedad clínica y más hospitalizaciones.

Impacto en el pronóstico y tratamiento

La prevalencia de consumo de sustancias varía entre episodios depresivos y maníacos. En fases depresivas, es más común el consumo de alcohol y cannabis, ya que estos buscan un efecto ansiolítico o hipnótico. En cambio, durante fases de euforia o hipomanía, los estimulantes son más prevalentes, alineándose con el estado de sobreactivación que caracteriza estas fases.

La coexistencia de un trastorno adictivo junto con el trastorno bipolar, conocida como patología dual, se asocia a un pronóstico «claramente peor». Los pacientes afectados tienden a tener más hospitalizaciones y un aumento en las recaídas, además de que el riesgo de suicidio se duplica en comparación con aquellos que no presentan consumo de sustancias.

Cárdenes subrayó la importancia de un tratamiento que adopte un enfoque integral e integrado, abordando simultáneamente ambos trastornos. «Tratar el trastorno bipolar y la adicción como si fueran problemas separados suele conducir a peores resultados. Un plan terapéutico que integre ambas esferas puede mejorar significativamente el pronóstico, reducir las recaídas, disminuir las hospitalizaciones y aumentar la calidad de vida de los pacientes», concluyó.

El trastorno bipolar, que afecta entre el 1-2 por ciento de la población mundial, provoca cambios inusuales en el estado de ánimo y la capacidad de concentración, lo que puede dificultar la realización de tareas cotidianas. Se caracteriza por episodios maníacos, donde la persona se siente eufórica e irritable, y episodios depresivos, marcados por la tristeza y la desesperanza. La edad de inicio promedio se sitúa en los 25 años, siendo más prevalente en el grupo de edad de 18 a 29 años, con una incidencia del 4,7 por ciento.