La campaña de sandía y melón ha arrancado en la provincia de Almería con precios firmes y una oferta inicial limitada, lo que ha favorecido una comercialización ágil en el mercado nacional. La alta demanda de sandías de gran calibre ha permitido mantener precios elevados en origen, mientras que la demanda europea aguarda una mejora en las condiciones meteorológicas de los países de destino.
Según datos proporcionados por la Junta de Andalucía, la superficie cultivada de sandía ha crecido este año, alcanzando las 11 857 hectáreas, lo que supone un aumento del 8,1% respecto a la campaña anterior. Por su parte, el melón suma 2 818 hectáreas, con un incremento del 13,4%. En total, se cultivan cerca de 14 700 hectáreas, consolidando a Almería como la principal región productora de fruta temprana en España.
Aumento en la producción y calidad del producto
Este incremento en la superficie cultivada responde, en parte, a los cambios en la planificación de los agricultores tras un otoño e invierno complicados por problemas fitosanitarios. Las lluvias durante la floración también han limitado el cuajado de los frutos. A pesar de estos desafíos, la mayor superficie sembrada ha permitido mantener las previsiones globales de producción.
Las primeras partidas de sandías destacan por su calidad, buen aspecto, firmeza y alto contenido en azúcar, características que favorecen su aceptación en los lineales de los supermercados. Desde Asaja Almería destacan que estas propiedades son fundamentales para el éxito del producto almeriense en el mercado.
Precios y gestión del agua en el sector
En cuanto a los precios, el inicio de la campaña ha sido notablemente alto. La sandía negra sin semillas se comercializa a 1,10 euros por kilo, mientras que la variedad rayada ronda los 0,98 euros. La sandía mini se sitúa en 0,87 euros. En el caso del melón, el amarillo y Galia alcanzan los 0,90 euros por kilo, el cantaloup se vende a 1 euro y el piel de sapo llega a 1,20 euros.
El sector también ha puesto el foco en la gestión eficiente del agua, un aspecto clave en un contexto de recursos hídricos limitados. Las explotaciones agrícolas están utilizando sensores y sistemas de riego localizado para ajustar el consumo a las necesidades del cultivo, lo que permite reducir el uso de agua, especialmente en invernaderos donde los niveles son significativamente inferiores a los del cultivo al aire libre.
La evolución de la campaña de sandía dependerá del ritmo de entrada del producto en el mercado, la recuperación de la demanda en Europa y las condiciones meteorológicas en las próximas semanas. Por el momento, el mercado nacional se mantiene como el principal sostén para los productores en este arranque de campaña.
