El enfrentamiento diplomático entre España e Israel ha escalado tras el anuncio del presidente español, Pedro Sánchez, sobre un paquete de medidas destinadas a frenar lo que él califica como un “genocidio” en Gaza. En respuesta, el Gobierno israelí ha emitido un comunicado en el que acusa al Ejecutivo español de intentar “ocultar sus propios escándalos de corrupción”. Como consecuencia de estas tensiones, se ha decidido sancionar a dos miembros del gabinete español: Yolanda Díaz y Sira Rego.
Reacción oficial de Israel
El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, fue el encargado de comunicar la postura oficial a través de un extenso mensaje en redes sociales. En este mensaje, acusó a Sánchez de liderar una “línea hostil hacia Israel”, caracterizada por una retórica que calificó de “extrema y cargada de odio”. Saar también vinculó el embargo de armas anunciado por España con un intento de desviar la atención de los problemas internos del gobierno, sugiriendo una falta de credibilidad en su gestión.
El canciller israelí criticó lo que describió como un “activismo obsesivo” contra Israel y mencionó las relaciones de España con gobiernos como Irán y Venezuela como parte de su argumentación. Además, Saar evoca episodios históricos de España, como la Inquisición y la expulsión de judíos, para argumentar que el actual Gobierno actúa sin “conciencia histórica” y repite patrones de demonización.
Sanciones y consecuencias
La respuesta de Israel ha ido más allá de la retórica. Según Saar, con la aprobación del primer ministro Benjamin Netanyahu, se ha decidido prohibir la entrada a Yolanda Díaz y Sira Rego, además de vetar cualquier contacto institucional con ambas. El ministro sostiene que Díaz utiliza su posición en Sumar para impulsar una política “abiertamente antiisraelí”, mientras que Rego ha sido criticada por sus declaraciones sobre las operaciones militares en Gaza.
Esta situación no solo afecta a las relaciones bilaterales, sino que también podría tener repercusiones más amplias. Saar recordó que España no estableció relaciones diplomáticas con Israel hasta 1986 y acusó al actual Gobierno de “erosionar deliberadamente” esos lazos construidos a lo largo de los años. Además, el canciller advirtió que informará a los aliados de Israel sobre la actitud del Gobierno español, al que calificó de “peligroso” y con un discurso que, a su juicio, bordea el antisemitismo.
La crisis actual pone de relieve las complejas relaciones entre España e Israel, en un contexto donde el conflicto en Gaza sigue generando tensiones internacionales.
