Las primeras horas tras una desaparición son fundamentales para llevar a cabo las actuaciones policiales necesarias que faciliten la localización de la persona desaparecida. En este contexto, la Asociación de Guardias Civiles Solidarios, con sede en Granada, ha destacado la urgente necesidad de crear unidades de investigación específicas que se dediquen a estos casos sin la interferencia de otras investigaciones. De esta manera, los agentes podrían concentrar todos sus esfuerzos en la resolución de estas denuncias.
Según José Cabrera, presidente de la asociación, si se implementan correctamente los protocolos establecidos en las primeras horas de una desaparición, se incrementan considerablemente las posibilidades de localizar a la persona. Sin embargo, si no se actúa rápidamente, esta podría sumarse a la larga lista de personas desaparecidas durante años, infligiendo un profundo dolor a sus familiares.
Un fallo común en las investigaciones iniciales es la falta de documentación sobre las áreas donde se ha buscado. Cabrera señala que, a menudo, se encuentran diligencias con nombres de lugares, pero no existe un archivo topográfico que permita un trabajo efectivo. Este aspecto se convierte en una asignatura pendiente que retrasa las nuevas búsquedas y obliga a los agentes a comenzar desde cero.
La importancia de actuar rápido
La asociación ha señalado que la denuncia de una desaparición en España enfrenta un gran reto: las primeras horas son cruciales, pero estos casos son a menudo desviados hacia la Policía Judicial, que también debe lidiar con atracos, homicidios y robos. «Hay falta de efectivos en todas las unidades y creemos que no se investiga como debiera», afirma Cabrera. Propone que, al igual que se han creado unidades para la violencia de género y otros crímenes, se forme un grupo específico para las desapariciones.
Aunque el índice de desapariciones en la provincia de Granada no es elevado, Cabrera considera que un grupo especializado podría reabrir casos pendientes y centrar esfuerzos en su investigación. Según datos de SOS Desaparecidos, actualmente hay 17 alertas activas por desapariciones en la provincia, siendo el caso más mediático el de María Teresa Fernández, desaparecida el 18 de agosto de 2000. Sus padres, tras 25 años de búsqueda incesante, realizaron un homenaje reciente junto al Ayuntamiento de Motril.
Casos sin resolver y el papel de la asociación
El acto conmemorativo también reunió a familiares de otros desaparecidos, como Francisco Pérez Bedmar, quien se perdió el 22 de marzo de 2024, y Jesús Francisco Caballero Alonso, desaparecido el 25 de febrero de 2006. Esta situación resalta la necesidad de mantener viva la búsqueda de aquellos que han desaparecido, como Hugo Dengra Lozano, que lleva desaparecido desde el 6 de noviembre de 2015.
Cabrera destaca que han trabajado en varios casos, incluyendo el de Francisco Pérez Bedmar, realizando batidas en el municipio y utilizando tecnología avanzada como drones y submarinos robotizados. Aunque no se ha encontrado ningún rastro, todo el material recopilado ha sido remitido a las familias y a las unidades de investigación correspondientes.
A pesar de los desafíos, Cabrera enfatiza que ha habido avances en la gestión de desapariciones y que el Centro Nacional de Desaparecidos está haciendo esfuerzos significativos. Sin embargo, subraya la necesidad de un compromiso más fuerte por parte de las autoridades para abordar este problema de manera efectiva.
La Asociación de Guardias Civiles Solidarios, formada por siete miembros del cuerpo, no solo se dedica a actividades humanitarias, sino que también se involucra en la búsqueda de desaparecidos y en situaciones de emergencia. Han estado presentes en desastres naturales, como los terremotos en Murcia, mostrando que su compromiso va más allá de la simple denuncia.
