El pasado 16 de octubre de 2023, Blue Origin, la compañía espacial impulsada por Jeff Bezos, CEO de Amazon, logró un importante avance al lanzar con éxito su cohete New Glenn. Este cohete transportó dos naves espaciales destinadas a la NASA, que investigarán Marte, y aterrizó de forma precisa tras su misión. Este hito marca la primera vez que un cohete reutilizable ha logrado esta hazaña, un logro que hasta ahora solo había conseguido SpaceX, la empresa de Elon Musk.
Este lanzamiento no solo representa un avance tecnológico, sino que también intensifica la competencia entre ambos magnates por el dominio en el sector espacial. La batalla se desarrolla en un contexto donde tanto Bezos como Musk cuentan con el respaldo de numerosos inversores y empresas tecnológicas, lo que añade una dimensión económica significativa a la contienda.
Un lanzamiento retrasado por la actividad solar
El lanzamiento del New Glenn se había visto retrasado varios días debido a las malas condiciones meteorológicas, tanto en la Tierra como en el espacio. En particular, el segundo aplazamiento se debió a la «alta actividad solar», que generó preocupación en la NASA por el riesgo que podría suponer para las naves espaciales. Las dos naves gemelas, fabricadas por Rocket Lab, se centrarán en estudiar cómo el viento solar ha erosionado la atmósfera de Marte, en una misión dirigida por la Universidad de Berkeley.
Además, en este segundo vuelo, Blue Origin logró recuperar el propulsor del cohete para su reutilización, un éxito que había sido alcanzado anteriormente solo por SpaceX. La propia NASA ha elogiado este logro, lo que resalta la importancia del mismo en la carrera espacial actual.
Amazon Leo y la competencia en el espacio
En medio de esta creciente rivalidad, Amazon ha rebautizado su negocio de comunicaciones vía satélite, anteriormente conocido como Kuiper, como Amazon Leo. Esta iniciativa busca competir con Starlink, la red de satélites de SpaceX, que ya cuenta con casi 9 000 satélites en órbita y presta servicio a más de seis millones de clientes en todo el mundo. Amazon Leo tiene como objetivo construir una red de más de 3 200 satélites y ya cuenta con contratos con clientes como JetBlue y DIRECTV Latinoamérica.
La sede de Amazon Leo se encuentra en Redmond, Washington, donde se llevan a cabo las actividades de investigación y desarrollo. Además, la empresa cuenta con una planta de producción en Kirkland, donde puede fabricar hasta cinco satélites al día, y una planta de procesamiento en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, donde prepara los satélites para su lanzamiento.
Por su parte, SpaceX continúa dominando el mercado de lanzamientos espaciales, realizando el 85% de las misiones en EE. UU. y manteniendo una valoración de aproximadamente 400 000 millones de dólares. Mientras tanto, Blue Origin sigue siendo financiada en gran medida por Bezos, quien invierte al menos 2 000 millones de dólares anuales en la empresa, con valoraciones que oscilan entre 50 000 y 100 000 millones, cifra que podría multiplicarse en los próximos años.
La carrera espacial entre Bezos y Musk se intensifica cada vez más, no solo por el progreso tecnológico, sino también por las implicaciones económicas y estratégicas que esta competencia representa para el futuro de la exploración espacial y las comunicaciones globales.
