La Fundación Alícia busca mejorar la alimentación en Catalunya

La Fundación Alícia, ubicada en el impresionante entorno del monasterio de San Benet del Bages, se ha consolidado como un referente en la mejora de la alimentación, especialmente para aquellos que enfrentan restricciones dietéticas por motivos de salud. El pasado 24 de septiembre, festividad de la Mercè, tuve la oportunidad de visitar este innovador centro, invitado por su director general, Toni Massané, un destacado periodista y referente en el ámbito gastronómico de Catalunya.

El monasterio, con su estética romántica y su vegetación interior, forma parte de un conjunto arquitectónico que abarca desde el estilo románico hasta el contemporáneo. Este complejo, conocido como Món Sant Benet, alberga diversas instalaciones, incluyendo un hotel y un restaurante gastronómico, convirtiéndolo en un punto de encuentro cultural y culinario.

Compromiso con la salud y la sostenibilidad

Durante la visita, Massané definió la esencia de la Fundación en una frase: «Buscamos que todo el mundo coma mejor según sus circunstancias». Esta declaración encapsula las tres áreas fundamentales que la Fundación aborda: salud, innovación y territorio. Un equipo multidisciplinario de profesionales, desde biólogos a nutricionistas, trabaja en la investigación de productos y procesos gastronómicos, con un enfoque particular en aquellos que tienen restricciones alimentarias.

La Fundación Alícia no solo se dedica a mejorar la alimentación de las personas, sino que también pone gran énfasis en la sostenibilidad en un mundo donde los recursos son cada vez más limitados. Durante mi recorrido, pude observar la interacción de un grupo escolar con científicos que ofrecían degustaciones de almendras al romesco y galletas recién horneadas, lo que hacía que la experiencia fuera atractiva y educativa al mismo tiempo.

El trabajo de la Fundación se extiende a diversas afecciones, incluyendo enfermedades como el cáncer y la fenilcetonuria, así como condiciones menos conocidas que requieren atención especial en la dieta. Massané me mostró una estantería dedicada a la psoriasis, que incluía libros con recetas y listas de la compra para quienes padecen esta enfermedad. Este enfoque integral demuestra el compromiso de la Fundación con la diversidad de necesidades alimentarias.

Un modelo de colaboración

Financieramente, la Fundación se sostiene a través de la venta de entradas al Espacio Gaudí y colaboraciones con pequeñas empresas que buscan mejorar sus productos. «Preferimos trabajar con pequeños productores y ayudarles a crear redes», comentó Massané, reflejando una filosofía de colaboración que beneficia a todos los involucrados.

A pesar de haber enfrentado retos económicos significativos, como la crisis de 2008 y la pandemia de COVID-19, la Fundación Alícia ha logrado mantenerse a flote y continúa creciendo en reconocimiento a nivel nacional e internacional. Sin embargo, a diferencia de otras instituciones que invierten en promoción y marketing, Alícia se centra en su labor y en la calidad de su trabajo, priorizando la ética por encima de la estética.

El hecho de que Catalunya no destaque adecuadamente sus avances en investigación y desarrollo gastronómico es sorprendente, dado el potencial que posee. La Fundación Alícia es un claro ejemplo de cómo la innovación y la tradición pueden unirse para crear un futuro más saludable y sostenible.