Amputan la pierna de una mujer tras ser atacada por su pitbull

Una mujer de 42 años, identificada como Amanda Mears, ha sufrido la amputación de una pierna después de ser atacada por su propio perro en su vivienda en Murfreesboro, Tennessee (Estados Unidos). El ataque, que tuvo lugar el 10 de diciembre de 2023, dejó a Mears con heridas tan graves que los médicos no pudieron salvar su extremidad.

Según los informes, Mears se disponía a sacar a pasear a uno de sus perros cuando otro de los animales de la casa, un bulldog americano llamado Ralphie, logró escapar de una habitación donde había sido encerrado. Esto provocó una pelea entre ambos perros. En un intento por separarlos, Mears no imaginaba el desenlace que tendría su intervención.

Durante el incidente, el pitbull mestizo, conocido como Dennis, se abalanzó sobre Ralphie y, al intentar Mears interponerse, el perro mordió con fuerza su pierna izquierda. A pesar del dolor extremo que le causó, la mujer relata que, impulsada por la adrenalina, no sintió el dolor de inmediato. Para liberarse, incluso llegó a estrangular al animal con su otra pierna y sus brazos.

Decisiones difíciles y consecuencias graves

Además de la grave herida en la pierna, el perro le mordió la mano izquierda y le provocó una fractura en el brazo derecho, lesiones de las que no fue consciente hasta más tarde. Durante el ataque, Mears gritó a su hijo de 10 años para que permaneciera encerrado en su habitación, evitando así que el menor resultara herido.

Tras conseguir liberarse, Amanda fue trasladada de urgencia a un hospital en Nashville. Allí, los médicos determinaron que su pierna estaba prácticamente destrozada y le plantearon dos opciones: someterse a una serie de hasta doce intervenciones en un periodo de dos años, o amputar la extremidad por debajo de la rodilla. Finalmente, decidió optar por la amputación para evitar un largo y doloroso proceso con un pronóstico incierto.

Un futuro incierto y sacrificios dolorosos

La intervención quirúrgica se llevó a cabo tres días después del ataque. Posteriormente, Mears también fue operada para tratar las lesiones en sus brazos y se espera que pueda recibir una prótesis en los próximos meses. En un intento por cubrir los elevados gastos médicos, se ha puesto en marcha una campaña de donaciones.

A pesar de la tragedia, Mears ha tomado la difícil decisión de sacrificar a Dennis, su pitbull, para garantizar la seguridad de su hijo. «Siempre había sido un perro dulce y nunca mostró agresividad», afirmó Mears. «Era mi mejor amigo, pero proteger a mi hijo era lo primero».

Este doloroso incidente pone de manifiesto los riesgos asociados con la tenencia de ciertos tipos de perros, así como la necesidad de una supervisión constante cuando hay niños involucrados. La historia de Amanda Mears, quien convive con otros cuatro perros y se dedica a acoger animales abandonados, es un recordatorio de la complejidad de las relaciones entre humanos y mascotas.