Irán reduce a 12 años la edad para unirse a fuerzas de seguridad

Las autoridades de Irán han decidido reducir la edad mínima para unirse a las fuerzas de seguridad, permitiendo que adolescentes desde los 12 años se incorporen como «voluntarios». Este anuncio fue realizado por un responsable del régimen durante un discurso televisado el pasado jueves, donde enfatizó el deseo de la juventud de contribuir al «frente de resistencia» contra lo que el gobierno iraní denomina el «tirano mundial», en referencia a Estados Unidos.

Rahim Nadali, responsable de una sección de la Guardia Revolucionaria en la capital, justificó esta decisión destacando la alta motivación de los jóvenes por participar en estas actividades, que incluyen patrullas y recopilación de datos de seguridad. Según Nadali, «muchos jóvenes y adolescentes quieren formar parte» de estas misiones, que son llevadas a cabo por los basijis, una fuerza de movilización compuesta por voluntarios que, a nivel nacional, suman aproximadamente 600.000 miembros.

Controles reforzados en Teherán

Desde el inicio del conflicto, las fuerzas de seguridad han incrementado los controles en las calles de Teherán, con el objetivo de prevenir cualquier manifestación contra la República Islámica. Estos controles son principalmente efectuados por los basijis, quienes tienen la responsabilidad de patrullar la ciudad y mantener el orden público.

La decisión de incorporar a jóvenes como voluntarios en estas fuerzas de seguridad ha suscitado críticas tanto a nivel nacional como internacional. Diversos grupos de derechos humanos han expresado su preocupación por la explotación de menores en conflictos y la militarización de la juventud. A pesar de las controversias, las autoridades iraníes continúan defendiendo su política como una respuesta necesaria frente a las amenazas externas.

La inclusión de adolescentes en estas operaciones de seguridad refleja la creciente presión que enfrenta el gobierno iraní para mantener el control social y político en medio de un contexto de tensiones internas y externas. La situación en Irán continúa siendo objeto de atención mundial, con un seguimiento constante de las medidas que adopta el régimen ante la creciente disidencia y las demandas de cambio en la sociedad.