El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado que la economía española creció un 2,8% en 2025, un ritmo notablemente superior al de sus socios de la eurozona, que se situó en un 1,4%. Este crecimiento se ha visto impulsado principalmente por el consumo y la inversión, que han sido los pilares de la mejora económica en los últimos años.
El último trimestre de 2025 fue el mejor del año, con un avance de ocho décimas que contribuyó a consolidar este crecimiento. Aunque esta cifra está por debajo del 3,5% alcanzado en 2024, reafirma que España fue la economía avanzada que más creció durante los últimos dos años. Las proyecciones para 2026 son optimistas, con un crecimiento estimado del 1,1% por parte del Ministerio de Economía.
Impacto de la guerra en Irán y evolución del mercado
A pesar de las previsiones positivas, la guerra en Irán ha creado un entorno de incertidumbre que podría afectar la evolución económica. Las economías europeas, que dependen en gran medida de las importaciones de gas y petróleo, son especialmente vulnerables a los aumentos de precios en los mercados energéticos. Esto ha llevado al Banco Central Europeo a revisar a la baja sus previsiones de crecimiento.
España, por otro lado, se beneficia de una electricidad más económica gracias a la robusta implantación de energías renovables, aunque no es inmune a la escalada de precios del barril de petróleo. A nivel interno, los datos también han sido favorables para la inversión en bienes de equipo, que creció un 7,4%, y para la construcción, con un aumento del 5,2%, a pesar de la crisis en el acceso a la vivienda.
El futuro del empleo y la productividad
Otro aspecto destacable es la caída de la tasa de paro, que a finales de 2025 bajó del 10% por primera vez en 17 años, lo que ha permitido a España dejar de ser el país con más desempleo de la Unión Europea, un puesto actualmente ocupado por Finlandia. Este descenso en el desempleo ha estado acompañado de un incremento de la productividad, que creció un 0,7% por hora trabajada.
Las exportaciones de servicios no turísticos también han registrado un crecimiento significativo, del 11,1% en 2025, lo que evidencia la diversificación de la economía española y su menor dependencia del turismo. Este fenómeno se atribuye a la modernización progresiva del tejido productivo del país, que podría consolidar el crecimiento en los próximos años.
En resumen, los datos económicos reflejan un panorama positivo para España, a pesar de los retos globales y las incertidumbres asociadas. Con un crecimiento robusto y una mejora en el mercado laboral, la economía española se prepara para enfrentar el futuro con una base más sólida.
