UPN denuncia a Bildu por intentar blanquear su pasado violento

La polémica en torno al plan de convivencia que está elaborando el Ayuntamiento de Pamplona ha reavivado tensiones políticas en Navarra. La formación de Unión del Pueblo Navarro (UPN) ha expresado su rechazo categórico a participar en esta iniciativa impulsada por EH Bildu, acusando a esta última de intentar «blanquearse» y hacer olvidar su vinculación con la violencia terrorista de ETA.

Desde UPN, se considera que el plan es un «insulto a la memoria de las víctimas de ETA» y a todos los ciudadanos de Pamplona y Navarra. Según explicaron, el líder de EH Bildu está condenado por terrorismo, lo que pone en cuestión su capacidad para liderar un proceso de convivencia en la ciudad.

Las acusaciones de UPN

UPN ha calificado la elaboración del plan de convivencia como una «farsa» que responde a un pacto entre el PSN y EH Bildu, que facilitaría la moción de censura en Pamplona y la elección de Joseba Asiron como alcalde. La formación regionalista sostiene que esta alianza busca ocultar el pasado violento de EH Bildu, a la que acusan de ser «heredera de Batasuna», el brazo político de ETA.

Los foralistas han subrayado que la mayoría de los pamploneses conviven sin problemas y respetan a quienes piensan diferente. A su juicio, los principales ataques a la convivencia provienen de sectores que apoyan a EH Bildu. «Si realmente quieren mejorar la convivencia, saben a quién dirigirse», han afirmado.

Las críticas a la gestión de EH Bildu

UPN también ha criticado a Asiron por alentar desde el Ayuntamiento manifestaciones en apoyo a los presos de ETA y ha recordado que EH Bildu se ha negado a condenar el asesinato de Tomás Caballero. Además, han denunciado que esta formación no ha podido evitar la exhibición de etarras durante la Korrika, un evento cultural en el que EH Bildu ha estado involucrado.

La situación se complica aún más con las acusaciones de UPN hacia el PSN, a quien han tildado de actuar con «hipocresía y cinismo». Según UPN, la elección de Asiron como alcalde responde a intereses políticos que han alimentado la crispación en Pamplona.

La controversia sobre el plan de convivencia pone de manifiesto las profundas divisiones políticas en Navarra, donde el legado de ETA sigue siendo un tema sensible y polarizador. Mientras tanto, la ciudad de Pamplona se prepara para afrontar un futuro marcado por estos debates, que afectan directamente a la cohesión social en la región.