El sesgo de género retrasa el diagnóstico de la artritis reumatoide en mujeres

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la doctora Helena Borrell, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología, ha denunciado el sesgo de género que perjudica a las mujeres con artritis reumatoide, una enfermedad que afecta a este colectivo de manera más frecuente. A pesar de que la artritis reumatoide se presenta con mayor regularidad en mujeres, estas suelen recibir el diagnóstico de forma tardía, lo que impacta negativamente en su calidad de vida.

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune que afecta a un porcentaje considerable de la población, siendo hasta tres veces más común en mujeres que en hombres. La doctora Borrell subraya que las mujeres suelen experimentar la enfermedad desde edades más tempranas y con niveles más altos de dolor, fatiga y discapacidad funcional en comparación con los hombres. Sin embargo, el enfoque de la medicina ha estado históricamente centrado en el cuerpo masculino, lo que ha influido en la atención médica y la investigación sobre esta patología.

Desigualdades en el diagnóstico y tratamiento

Según la doctora Borrell, aunque las mujeres consultan más al sistema de salud, reciben el diagnóstico de artritis reumatoide con mayor retraso. Esto se debe a múltiples factores, entre los que destaca la tendencia de las mujeres a reportar una gama más amplia de síntomas, como rigidez y fatiga, además del dolor. Esta diversidad en la presentación clínica ha llevado a que sus síntomas sean a menudo considerados como psicosomáticos o exagerados, lo que retrasa la identificación de la enfermedad.

La medicina ha priorizado históricamente los marcadores objetivos, como las erosiones óseas en radiografías, sobre los síntomas subjetivos reportados por las pacientes. Como resultado, las mujeres, que pueden mostrar niveles de dolor y fatiga más altos aun con menos daño visible en pruebas de imagen, han visto cómo sus preocupaciones eran minimizadas, retrasando así el diagnóstico temprano que es crucial para un mejor pronóstico.

Impacto de las comorbilidades y la necesidad de un enfoque integral

Además de la artritis reumatoide, las mujeres suelen presentar una serie de comorbilidades como la depresión y la ansiedad, que afectan significativamente su calidad de vida. La doctora Borrell enfatiza la necesidad de que los profesionales de la salud tengan en cuenta estas condiciones asociadas, mejorando la capacidad de sospecha y diagnóstico para ofrecer un tratamiento integral desde el inicio.

Desde el punto de vista del sistema sanitario, es fundamental que se incorporen protocolos diferenciados que incluyan la perspectiva de género. Esto implica que los ensayos clínicos deben reportar resultados diferenciados por sexo y considerar las diversas etapas hormonales en las que se encuentran las mujeres. Asimismo, debe actualizarse la forma en que se evalúa la efectividad de los tratamientos, teniendo en cuenta las fluctuaciones hormonales que pueden influir en la respuesta a los medicamentos.

En definitiva, para abordar de manera efectiva la artritis reumatoide en mujeres, es esencial un cambio de paradigma en la investigación y la práctica clínica, que contemple no solo los síntomas físicos, sino también los determinantes sociales que afectan la salud de las pacientes. Esto permitirá mejorar la atención y los resultados para un colectivo que ha estado históricamente desatendido en el ámbito médico.