La detección del cáncer de mama en mujeres con mamas densas ha recibido un impulso significativo gracias a la combinación de imágenes moleculares de mama (MBI, por sus siglas en inglés) y tomosíntesis digital de mama (DBT). Según un estudio reciente de la Mayo Clinic en Rochester, Estados Unidos, esta combinación no solo mejora la detección general de cáncer invasivo, sino que también eleva modestamente la tasa de repetición en comparación con la detección solo mediante DBT. Los hallazgos se publican en la revista Radiology, de la Sociedad Radiológica de América del Norte.
La autora principal del estudio, Carrie B. Hruska, profesora de física médica en la Mayo Clinic, destaca que esta es la primera evaluación prospectiva multicéntrica de la MBI como complemento de la DBT en mujeres con mamas densas, un grupo que representa aproximadamente el 47% de las mujeres que se someten a pruebas de detección de cáncer de mama, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.
Un ensayo innovador para la detección temprana
El ensayo, denominado Density MATTERS (Imagenología Molecular Mamaria y Tomosíntesis para Eliminar el Reservorio), fue diseñado para evaluar la eficacia de la MBI como complemento a la DBT. Se inscribieron prospectivamente mujeres con mamas densas de cinco centros entre 2017 y 2022, quienes se sometieron a dos rondas anuales de cribado. La cohorte del estudio incluyó a 2 978 participantes, con una edad media de 56,8 años, siendo en su mayoría posmenopáusicas.
Un dato relevante es que el 82% de las participantes presentaba una densidad mamaria de categoría C, y aproximadamente el 80% no tenía antecedentes familiares de cáncer de mama. Este contexto ayuda a entender la importancia de un diagnóstico preciso y temprano en este grupo de riesgo.
Resultados significativos en la detección de cáncer
Durante ambas rondas de cribado, se detectaron 30 lesiones de cáncer de mama en 29 participantes que solo fueron identificadas mediante MBI, las cuales no se habían detectado con DBT. De estas, la mayoría resultaron ser invasivas, representando el 71% de las lesiones. La mediana del tamaño de la lesión invasiva fue de 0,9 cm.
La doctora Hruska subraya que «la MBI detectó 6,7 cánceres adicionales por cada 1 000 cribados en el primer año y 3,5 cánceres adicionales por cada 1 000 cribados en el segundo año». Además, de los cánceres progresivos detectados únicamente mediante MBI, el 70% resultó ser invasivo, lo que indica que esta tecnología puede revelar enfermedades clínicamente importantes que podrían haber pasado desapercibidas en mamografías convencionales.
En el primer año del estudio, 7 de 2 978 participantes fueron diagnosticadas con cánceres ganglionares positivos, donde la DBT sola detectó 57% de esos casos y la combinación con MBI logró detectar el 100%. En el segundo año, la efectividad se mantuvo, aunque se observó que 33% de los cánceres con ganglios linfáticos positivos no fueron detectados por ninguna de las dos modalidades.
La doctora Hruska concluye que «una persona que se realiza su prueba de detección anual de rutina no debería ser diagnosticada con cáncer de mama avanzado», resaltando la necesidad de métodos más efectivos para la detección temprana.
El estudio también subraya la importancia de la diversidad en la participación, ya que el 12% de los pacientes pertenecían a minorías, lo que amplía la generalización de los hallazgos. La doctora Hruska enfatiza que, aunque la DBT es fundamental, es crucial que las mujeres comprendan sus limitaciones y consideren las pruebas complementarias para abordar sus necesidades de salud.
Finalmente, la MBI se considera una opción segura y bien tolerada para la detección de rutina, con menos riesgos que otras modalidades, lo que la convierte en una herramienta valiosa en la lucha contra el cáncer de mama.
