La meteorosensibilidad afecta entre el 30% y el 60% de la población

Entre el 30% y el 60% de la población sufre de meteorosensibilidad, una condición que provoca que muchas personas experimenten síntomas físicos y psicológicos significativos con los cambios de tiempo. Este fenómeno, lejos de ser un mito, está respaldado por estudios científicos que confirman que quienes padecen esta sensibilidad pueden sentir dolor en las articulaciones o sufrir migrañas hasta 48 horas antes de que comience a llover.

Impacto físico y psicológico de la meteorosensibilidad

El doctor en psicología y profesor en la Universidad CEU San Pablo, Fernando Miralles, explica que los síntomas de la meteorosensibilidad se dividen en dos categorías: físicos y psicológicos. En el ámbito físico, los más comunes son las cefaleas, los dolores articulares y musculares, el agravamiento de condiciones como la artritis o la artrosis, así como una notable fatiga generalizada y alteraciones del sueño. Miralles señala que algunas personas son capaces de detectar estos efectos de manera muy precisa, indicando que «48 horas antes de llover, ya empiezan a dolerle las articulaciones».

En el plano psicológico, los cambios meteorológicos pueden provocar irritabilidad, cambios de humor repentinos, apatía y una mayor predisposición a estados depresivos. Identificar la causa de estos síntomas es crucial para poder manejarlos adecuadamente. El doctor Miralles afirma que «cuando una persona se ve alterada y sabe que esto se debe a un problema externo, la dolencia es menor».

Vulnerabilidad según género y edad

No todas las personas son igualmente vulnerables a estos cambios climáticos. Existen factores determinantes, como las influencias hormonales y la edad. La meteorosensibilidad es más frecuente en mujeres y personas mayores. En el caso de las mujeres, se relaciona con las variaciones en los niveles de estrógenos y progesterona. Por su parte, en las personas mayores, la acumulación de dolencias previas, como el reuma o la artrosis, también juega un papel importante. Miralles explica que «el hombre es más estable hormonalmente», mientras que en la mujer, la fluctuación hormonal mensual, combinada con cambios de temperatura o un ambiente ionizado, «influye mucho más». Esta relación es similar a la que ocurre con el síndrome premenstrual, donde las mujeres experimentan alteraciones emocionales días antes de la menstruación.

La meteorosensibilidad, por tanto, no es un fenómeno aislado, sino que se ve influenciada por múltiples factores biológicos y ambientales. Las cifras son contundentes, estimándose que en España, entre 14 y 28 millones de personas presentan algún grado de meteorosensibilidad.

Cómo gestionar la meteorosensibilidad

Aunque no se puede evitar que el tiempo cambie, sí es posible mitigar su impacto. La principal herramienta para ello es la anticipación meteorológica. Ser consciente de que el malestar se debe a un factor externo y objetivo es fundamental. El doctor Miralles enfatiza que «las personas meteorosensibles deben entender que sus alteraciones psicológicas provienen de cambios climáticos, no porque estén enfermas ni vayan a desarrollar problemas de ansiedad o depresión».

Además de la preparación mental, adoptar ciertos hábitos puede ayudar a reducir los síntomas. Los expertos recomiendan seguir una dieta equilibrada, evitando comidas muy grasas y, especialmente, el consumo de alcohol, que puede agravar los síntomas. Estas medidas, junto a la anticipación, permiten que las personas puedan alcanzar sus objetivos personales y profesionales con mayor facilidad, a pesar del malestar.

Finalmente, es importante destacar que el inminente cambio de hora también afecta al organismo. Aunque puede tardar hasta dos semanas en adaptarse, provocando problemas de sueño, también tiene un lado positivo: al ganar horas de luz, se sintetiza más vitamina D, lo que se traduce en un estado de ánimo más alegre y una mayor capacidad de concentración.