Trump lanza una nueva coalición militar en la Cumbre de Miami

En medio de la creciente tensión internacional y la guerra contra Irán, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, convocó el 16 de octubre de 2023 en Miami a doce líderes latinoamericanos para la denominada Cumbre del Escudo de las Américas. Durante este encuentro, Trump anunció la formación de una nueva “coalición militar” destinada a combatir a los cárteles del narcotráfico en la región, un esfuerzo que, según analistas, podría ser un pretexto para una intervención más directa en América Latina.

La cita fue exclusiva para mandatarios de tendencia política de derecha, alineados con la Casa Blanca. Entre los asistentes se encontraban el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, conocido por su dura política contra el crimen organizado, y el presidente de Guyana, Irfaan Ali, quien representa un país con importantes reservas de petróleo y un crecimiento económico destacado. También estuvieron presentes otros líderes como Santiago Peña de Paraguay y Rodrigo Chaves de Costa Rica.

Una intervención militar bajo el pretexto del narcotráfico

“Venimos para anunciar una nueva coalición militar para erradicar los cárteles y la delincuencia”, declaró Trump en su discurso inaugural. Esta retórica resuena con la historia de intervenciones estadounidenses en América Latina, evocando la Guerra contra las Drogas de los años 80 durante la administración de Ronald Reagan. La referencia a la lucha contra el narcotráfico se presenta como un argumento para justificar la intervención imperialista en un contexto geopolítico muy complicado.

Además, el discurso de Trump se centró en rechazar toda “influencia extranjera” en América, haciendo eco de una renovada doctrina Monroe. En este sentido, el presidente estadounidense ha puesto especial atención en la creciente presencia de China en la región, especialmente en relación al canal de Panamá, un punto estratégico para el comercio internacional. Aunque China no controla el canal, es su segundo mayor usuario y ha realizado inversiones significativas en el área, lo que ha generado preocupación en Washington.

Un contexto de tensiones internacionales

La cumbre se enmarca en un momento de alta tensión entre Estados Unidos e Irán, donde Trump ha sido un firme defensor de la acción militar junto a su aliado israelí. El apoyo de líderes latinoamericanos, como Javier Milei de Argentina, quien fue uno de los primeros en expresar su respaldo a las acciones de Trump, resalta la polarización política en la región. En contraste, la mayoría de los gobiernos latinoamericanos han mantenido un silencio inquietante ante estos desarrollos, sin pronunciarse claramente en favor de la paz o del respeto a las normativas internacionales.

La creciente influencia de China en América Latina es evidente; en el año 2000, el comercio bilateral entre esta región y el país asiático era de aproximadamente 12 000 millones de dólares, mientras que en 2024 se estima que alcanzará los 520 000 millones de dólares. Esto pone de manifiesto la urgencia de los Estados Unidos por contener el avance chino, especialmente en infraestructuras clave como el puerto de Chancay en Perú, que se está desarrollando como el principal hub logístico de Sudamérica hacia Asia.

En conclusión, la Cumbre del Escudo de las Américas no solo representa una reunión de líderes, sino que también refleja un intento de Trump por consolidar una plataforma militar que contrarreste la influencia de China, a la vez que se enfrenta a la crisis del narcotráfico en la región. La respuesta de América Latina ante esta nueva coalición y la postura de sus gobiernos será crucial para el futuro de la política internacional en el continente.