50.000 postales transforman el pabellón de España en Venecia

El pabellón de España en la Bienal de Venecia se ha convertido en un espacio único gracias a la instalación del artista Oriol Vilanova, quien ha empapelado sus muros con 50.000 postales turísticas. Este sorprendente proyecto, titulado ‘Los restos’, abrirá sus puertas al público general desde este sábado y estará disponible hasta el 22 de noviembre de 2023. Vilanova invita a los visitantes a reflexionar sobre los clichés y la memoria colectiva a través de una experiencia visual inmersiva.

Una nueva etapa en el pabellón español

La instalación de Vilanova marca una nueva etapa en el pabellón, que ha sido objeto de una profunda restauración. Aunque se ha respetado la estructura original, su aspecto y materiales han sido renovados. Sin embargo, la hiedra que crece en la fachada ha quedado sin podar, casi cubriendo el nombre del edificio. La propuesta artística busca impactar al visitante desde el primer momento, sin caer en la espectacularidad forzada. La disposición de las postales, que se extienden desde el suelo hasta el techo, permite a los asistentes disfrutar de una variedad visual que evoca recuerdos y emociones.

El comisario del proyecto, Carles Torres, destaca que este material «sin duda provoca emociones». Las postales representan una experiencia inmersiva, repletas de imágenes de lugares icónicos de la época dorada de este medio. Además, la mayoría de las postales exhibidas han sido rescatadas de mercadillos de segunda mano, lo que añade una capa de historia a la instalación.

La nostalgia de las postales

Oriol Vilanova, nacido en Manresa en 1980, ha estado coleccionando postales desde los 18 años. Su primera colección la encontró en el mercado de segunda mano de Sant Antoni en Barcelona, y desde entonces ha buscado estas tarjetas en rastros de diversas ciudades, acumulando más de 250.000 postales en total. «Es un trabajo con muchas capas», afirma Torres, «que plantea una perspectiva nostálgica al mostrar lugares que todo el mundo quería visitar».

El proyecto también refleja un cambio en la cultura visual actual, marcado por el uso de teléfonos móviles con cámara. Vilanova señala que casi nadie compra y envía postales en la actualidad; en su lugar, compartimos ‘selfies’ con amigos y familiares. «Esto es un síntoma más de la imagen cliché», afirma el artista. Las representaciones de paisajes, como montañas nevadas de distintos países, siguen una estética casi idéntica, lo que plantea interrogantes sobre la originalidad en la fotografía y la cultura material.

La exposición de Vilanova no solo muestra postales, sino que también revela las microhistorias que cada una de ellas encierra. Los mensajes escritos en las postales, a menudo repletos de lugares comunes, revelan una conexión profunda con las imágenes que representan. «La postal fue un medio capaz de contenerlo todo, con pequeñas historias, sellos y frases que evocan cariño o desamor», concluye el artista.

Esta innovadora instalación no solo transforma el pabellón de España, sino que también invita a una reflexión profunda sobre nuestra conexión con el arte, la memoria y la cultura visual en un mundo donde lo instantáneo ha reemplazado a lo tangible.