El expresidente brasileño Jair Bolsonaro ha sido condenado por la Primera Sala del Tribunal Supremo Federal a 27 años y tres meses de prisión. Esta sentencia, emitida el 12 de septiembre de 2025, considera que Bolsonaro encabezó un plan golpista tras su derrota electoral frente a Luiz Inácio Lula da Silva en 2022 y que atentó contra el orden democrático.
La decisión del tribunal, adoptada por una mayoría de cuatro votos contra uno, se basa en la responsabilidad de Bolsonaro en la intentona del 8 de enero de 2023, cuando miles de sus simpatizantes irrumpieron violentamente en las sedes del Ejecutivo, Legislativo y Judicial en Brasilia.
Reacción de la defensa y posible apelación
La defensa de Bolsonaro, liderada por los abogados Celso Vilardi y Paulo da Cunha Bueno, ha manifestado su “profundo desacuerdo e indignación” con el fallo, calificándolo de “excesivo y desproporcionado”. En un comunicado, los letrados afirmaron que no tuvieron tiempo suficiente para examinar las pruebas presentadas por la acusación y que planean interponer un recurso ante el tribunal.
Además, han advertido que, de ser necesario, acudirán a instancias internacionales para defender a su cliente. Cabe destacar que Bolsonaro, de 70 años y con problemas de salud, podría solicitar cumplir su pena en régimen de prisión domiciliaria, aunque actualmente ya se encuentra bajo arresto domiciliario debido a la violación de medidas cautelares en otro proceso judicial.
Repercusiones internacionales y apoyo de Trump
La condena a Bolsonaro ha provocado reacciones no solo en Brasil, sino también a nivel internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se mostró “sorprendido” por la decisión del tribunal y defendió públicamente a Bolsonaro, a quien calificó como “un buen hombre” y “un líder que hizo un gran trabajo por su país”. Trump comparó la situación judicial de Bolsonaro con sus propios procesos legales, recordando su acusación por instigar el asalto al Capitolio en 2021, que fue desestimada tras su retorno al poder.
Trump, sin embargo, evitó aclarar si impondrá nuevas sanciones a Brasil. Semanas atrás, ya había aplicado un arancel del 50 % a la mayoría de productos brasileños exportados a Estados Unidos como represalia por el juicio. Su administración también prohibió la entrada al país del magistrado Alexandre de Moraes, quien está a cargo del caso, al que acusó de dirigir una “caza de brujas”. Estas decisiones han tensado aún más las relaciones entre el Gobierno de Lula da Silva y Washington.
La condena a Bolsonaro se considera un hito en la historia democrática de Brasil, ya que es la primera vez que un expresidente recibe una pena de tal magnitud por atentar contra el Estado de derecho. Sin embargo, el respaldo internacional de figuras como Trump sugiere que el caso seguirá teniendo repercusiones políticas y diplomáticas más allá de las fronteras brasileñas.
