Los riesgos ocultos de morderse las uñas: más allá de la estética

Morderse las uñas es un hábito común que afecta tanto a niños como a adultos, y aunque muchas veces se considera una simple costumbre o manía, sus implicaciones pueden ser graves. La ansiedad es el principal desencadenante de este comportamiento, que puede tener consecuencias tanto estéticas como de salud.

Consecuencias para la salud

Según la doctora Montserrat Salleras, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Universitari Sagrat Cor, las lesiones derivadas de la mordedura crónica de las uñas causan problemas en la piel periungueal, lo que puede predisponer a infecciones. Estas infecciones pueden clasificarse en bacterianas, víricas y fúngicas, siendo las bacterianas las más comunes. “Las heridas que producen los dientes permiten la entrada de bacterias que pueden causar infecciones, incluyendo panadizos o verrugas periungueales”, advierte Salleras.

Un caso alarmante que ilustra los riesgos de este hábito ocurrió el año pasado, cuando un joven español tuvo que someterse a una operación a corazón abierto debido a una infección provocada por Staphylococcus aureus, originada en su costumbre de morderse las uñas. En un video, el paciente relató cómo una simple mordida le llevó a un problema cardiaco grave que requirió una intervención quirúrgica para reemplazar una válvula afectada.

Alteraciones en la estructura de las uñas

Además de las infecciones, morderse las uñas puede generar alteraciones significativas en la estructura de las mismas. La doctora Salleras explica que este hábito, si se mantiene en el tiempo, puede dañar la matriz ungueal, resultando en uñas anómalas, gruesas y de color amarillento. “Si se deja de morderse las uñas, esta situación puede revertirse, pero puede volverse irreversible si el comportamiento persiste durante años”, señala.

Las uñas distróficas no solo son poco estéticas, sino que también pueden causar dificultades funcionales al manipular objetos, especialmente si están afectadas las uñas de los pulgares. La especialista subraya la importancia de reconocer las consecuencias de este hábito y actuar de manera temprana para evitar complicaciones.

El hábito de morderse las uñas no se limita a la infancia. Aunque es más frecuente en los niños, puede persistir o incluso comenzar en la edad adulta. “La aparición de este comportamiento está relacionada con el control de la ansiedad y puede ser un reflejo de momentos de estrés”, destaca la doctora Salleras.

Tratamiento y prevención

En cuanto a las soluciones, dado que el problema está vinculado a la ansiedad, lo primero que debe hacerse es tratar de calmarla. La doctora Salleras sugiere implementar cambios en el estilo de vida que reduzcan el estrés y buscar ayuda profesional si es necesario. En casos severos, puede ser necesaria la medicación para tratar la ansiedad subyacente.

Finalmente, es esencial no ignorar las infecciones que puedan surgir a raíz de este hábito, ya que pueden tener consecuencias graves. La doctora Salleras enfatiza la importancia de tratarlas rápidamente para evitar complicaciones que pueden llegar a ser serias. Para más información sobre el cuidado de la salud relacionada con este hábito, se puede contactar con el Hospital Universitari Sagrat Cor.