El domingo 10 de agosto, la planta de Oncología del Hospital Universitario de Canarias (HUC) se enfrenta a una situación insostenible durante la actual ola de calor que azota las Islas Canarias. Pacientes y personal sanitario sufren temperaturas que alcanzan los 40 grados, lo que ha llevado a la denuncia de la situación por parte de Amanda Campos a través de su perfil de TikTok. Según Campos, estas condiciones extremas son inhumanas y afectan gravemente la salud de los pacientes.
La denunciante resumió la situación en un breve pero contundente mensaje: «Esto no es normal. Esto no es humano». La planta, que alberga a pacientes inmunodeprimidos en tratamiento, carece de aire acondicionado, siendo los ventiladores insuficientes para mitigar el calor extremo. «Están con febrícula, sudando y sin poder descansar», afirmó Campos, reflejando el grave estado en el que se encuentran los enfermos.
Condiciones de trabajo del personal sanitario
El personal sanitario también se ve gravemente afectado por estas temperaturas. Según la denuncia, los trabajadores están agotados, sufriendo mareos, hipotensión y dolores de cabeza. Para sobrellevar esta situación, han tenido que recurrir a medidas improvisadas, como apagar luces en los pasillos para reducir el calor y descansar con los pies elevados. Además, utilizan sueros congelados como compresas para aliviar el malestar.
La antigüedad del edificio, construido a principios de los años setenta, ha sido identificada por el Servicio Canario de Salud como un factor determinante en la falta de infraestructura adecuada para hacer frente a las altas temperaturas. Un portavoz del centro admitió a El País que son «conscientes del malestar» que esto ocasiona y que están trabajando en posibles soluciones para mejorar las condiciones en la planta.
Reacción a la crisis
La situación en el HUC ha generado preocupación entre los ciudadanos y ha puesto de relieve la necesidad de abordar de manera urgente la infraestructura de los hospitales en las Islas Canarias. La ola de calor, que ha sido catalogada como un riesgo para la salud, no solo afecta a los enfermos, sino también a los profesionales de la salud que se esfuerzan por brindar atención en condiciones extremas.
A medida que las temperaturas continúan elevándose, es fundamental que las autoridades tomen medidas para garantizar la seguridad y el bienestar de todos en el hospital. La salud de los pacientes y la capacidad de los profesionales para atenderlos dependen de la atención inmediata a estos problemas estructurales.
